La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incorporado, por primera vez, el “burn out” o desgaste profesional en la clasificación internacional de enfermedades.
El listado de enfermedades de la OMS proporciona un lenguaje común que facilita el intercambio de informaciones sanitarias entre los profesionales de la salud de todo el mundo. Esta es la primera vez que el desgaste profesional se define como enfermedad y se incluye en la sección de “problemas asociados” al empleo o desempleo. Este padecimiento fue descrito como “un síndrome […] resultante de un estrés crónico en el trabajo que no fue gestionado con éxito” y que se caracteriza por tres elementos: “una sensación de agotamiento”, “cinismo o sentimientos negativos relacionados con el trabajo” y una “eficacia profesional reducida”.
El registro de la OMS precisa que el desgaste profesional “se refiere específicamente a fenómenos relativos al contexto profesional y no debe utilizarse para describir experiencias en otros ámbitos de la vida”.
De acuerdo con Margarita Maldonado, Senior Consultant de PageGroup en Colombia, el país cada vez avanza más en este tema, pues resulta costoso para la compañía asumir las consecuencias del “burn out”. “Se ha progresado en el proceso de evaluación para tener a las personas correctas en el lugar correcto de acuerdo a sus fortalezas. Así mismo, se han venido implementando esquemas de bienestar y de balance entre la vida y el trabajo y también se ha promovido el desarrollo de líderes, quienes tienen mucho que ver con este fenómeno”, explicó. A su turno, Laura Alba, Manager de Recursos Humanos de PageGroup Colombia, señaló que las compañías deben preocuparse porque los empleados no lleguen a estados o momentos en los que se sobre saturen y se quemen.